8 octubre, 2019

Aquí, no construimos obras, construimos un pueblo con alma

Nunca María había caminado con tanto gusto; contenta. Me lo dijo con ojos brillantes y sonrisa abierta después de conocer su nuevo hogar, bonito y digno, y eso me alegró a mi también el corazón.

Gobernar Michoacán no ha sido fácil, pero hoy que puedo ver lo que el trabajo, la unidad y la correcta aplicación del presupuesto, pueden lograr, recuerdo el por qué estoy aquí.

La Tierra Caliente de Michoacán es así, llena de hombres y mujeres como María, que se levantan al alba y descansan entrada la noche. Que recorren grandes caminos para ir a trabajar a los campos y a los servicios y que merecen más de lo que hoy día tienen.

Desde el Gobierno del Estado se ha trabajado mucho y fuerte, por la región; pero Chihuero, aquí en Huetamo, es especial: por primera vez, un Gobierno estatal ha dado una atención integral a una comunidad; aquí, no construimos obras, aquí construimos un pueblo con alma.

Chihuero se convirtió en una muestra de lo que buscamos para Michoacán: desarrollo, seguridad, bienestar, salud, educación, servicios de calidad pensados con el corazón; con hogares cálidos, escuela y hasta su iglesia.

Después del daño provocado por el cierre de la presa, hoy Chihuero es, por fin, un cachito de Michoacán donde habitan 76 familias, -más de 400 personas-, que cambiará el rostro y la vida de Huetamo.

¡Esto es lo que quiero para Michoacán!

Silvano Aureoles